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Biodiesel: qué estamos esperando?
Por Héctor C. E. Caretta (*) Reproducido de: TRADING NEWS On line (año 2001...)
En Europa, para el año 2005 el 5% de los combustibles deben ser renovables, porcentaje que deberá duplicarse para 2010.
Las plantas de biodiesel y de etanol surgen como hongos. La Argentina, el primer productor mundial de biomasa
per capita, recién ahora parece asomar la nariz en el más vasto y promisorio mercado del siglo XXI.
Con 25 años de atraso respecto al Brasil y 20 con los Estados Unidos, la Argentina, el primer productor mundial de biomasa
per capita, con su usual pachorra decide incursionar en el más vasto y promisorio mercado del siglo XXI.
La parsimoniosa actitud argentina, sin embargo, no ha de sorprender. Siempre hemos sido quedados e incrédulos de la
misma realidad. ¿Alguien puede pensar que nuestro inmenso potencial agrícola no es apto para producir energía? Con la
retrospectiva de los últimos 100 años podemos deducir que en situaciones similares hemos actuado en contra del progreso
y de nuestros intereses.
Recordemos: la soja, la "proteína verde", se plantó a partir de 1924 en los Estados Unidos y en 1948 la exportó a Europa
merced al Plan Marshall, donde se implantó para siempre. Brasil empezó en los años '50 y nosotros, en los '70.
Nuestras primeras exportaciones datan de 1976. Los "gurúes" vernáculos explicaron durante tres largas décadas las miles
de razones del porqué no servía plantar soja. ¿Porqué precipitarnos si somos un "país potencialmente rico"? Nuestros hijos
o nuestros nietos lo harán por nosotros.Es la misma actitud que tenemos con los biocombustibles. Fuimos espectadores del
plan "Proalcohol" del Brasil (1975); vimos cómo el sector quintuplicó su producción y empleó 500.000 personas, cómo el
sectorsucroalcolero lograba economías de escala permitiéndole obtener costos mundialmente competitivos, cómo los
vehículos funcionaban con alconafta y cómo se desarrolló una tecnología que se exporta al mundo entero.
Mientras tanto, los argentinos seguíamos diciendo que "no sirve, están equivocados" o "no lo necesitamos" o "nuestra matriz
energética no lo necesita".
Corría 1980 y en los Estados Unidos aparecieron las primeras plantas de etanol producido en base a maíz. Cada galón
costaba 2,75 dólares. Hoy se producen 19.000 millones de litros de etanol y cuesta 0,75 dólares el galón, a la vez que se
están construyendo nuevas plantas con una capacidad equivalente a la existente.
En 2004 se producirán 38.000 millones de litros de etanol y el país del norte pasará a ser el líder mundial en biocombustibles.
En el estado de California se prohibió el MTBE (aditivo derivado del metanol de origen fósil) y se lo substituyó por el ETBE
(derivado el etanol de origen vegetal).
Para lograrlo, los Estados Unidos deben importar etanol, para lo cual Brasil firmó un primer contrato por 1.000 millones de
litros (equivalente a 300 millones de dólares). Mientras tanto, los argentinos seguimos de espectadores. En Europa, la nueva
normativa estipula que para 2005 el 5% de los combustibles deben ser renovables, porcentaje que deberá duplicarse para
2010. Las plantas de biodiesel y de etanol surgen como hongos y devoran todos los excedentes causados por el progreso
biotecnológico que parece notener fin. La producción de remolacha azucarera no superaba en la década del '70 los 45.000
kg de cosecha por hectárea pero hoy se aproxima a los 90.000, y sólo el 40% puede ser absorbido por la producción de
azúcar. El etanol absorbe el saldo y el mercado pide más. Cosas que pasan...
Dimensión del mercado
Los consumos de combustibles líquidos a nivel mundial son números con 12 ceros. Se estima que para 2020 se necesitarán
1,73 billones (millones de millones) de litros anuales de gasolina y 1,23 de diesel. Para respetar las metas del Protocolo de
Kyoto -reducir sus emisiones de CO2 en un 30%- es necesario que las naftas y el gasoil sean mezclados con 10% de
etanol y biodiesel.Se necesitarán (1,73 x 1012 x 0,10) 173.000 millones de litros de etanol y (1,23 x 1012 x 0,10) 123.000
millones de litros de biodiesel, aunque puede que sean necesarios algunos litros más considerando las regiones donde se
usa E85 (85% etanol + 15% de nafta); o alconaftas, con un 25% de etanol; u Oxy-diesel (85% biodiesel y 15% etanol).
Durante el año 2000 se produjeron mundialmente 50.000 millones de litros de biodiesel y etanol, lo que evidencia las enormes
perspectivas del mercado de biocombustibles. En términos aritméticos, un crecimiento del 11% anual. ¿Imposible?
Para producir 200.000 millones de litros de etanol se necesitan 300 millones de toneladas de maíz o 50 millones de toneladas
de equivalente azúcar. Y para 150.000 millones de litros de biodiesel, 400 millones de toneladas de oleaginosas.
La realidad será un mix entre maíz, caña, remolacha, soja, colza, girasol, palma, así como otras producciones de biomasa
aún por conocer.Si consideramos un incremento productivo de biomasa del 4,5% anual y un incremento mundial de la
demanda de cereales y oleaginosas para alimentación del 2,5%, en 20 años la disponibilidad de biomasa excedente para
la producción de biocombustibles equivaldrá al 50% de la actual producción mundial de cereales, azúcares y
oleaginosas. Es decir, la cantidad necesaria para respetar el Protocolo de Kyoto.
Estos valores no son ficciones, sino que toman en cuenta el progreso tecnológico en curso y la expansión de las fronteras
agrícolas y del riego en los países emergentes. La creciente oferta de alimentos y la decreciente oferta de energía se
traducen en una evolución inversa en los precios de los respectivos commodities. Afectar parte de la producción de
biomasa a la energía permitirá revertir el círculo vicioso en el cual se encuentra entrampada la agricultura mundial.
Una menor oferta de alimentos permitirá recomponer el precio de los commodities agrícolas que tenderán a equipararse al
precio de los combustibles, estimados hoy en 0,30 dólares el litro y en 0,50 para el 2020, lo que equivale a un precio del
maíz de entre 90 y 135 dólares la tonelada.
De producir biocombustibles, la Argentina podrá exportar 50.000 millones de litros anuales en 2020 sin desatender sus
exportaciones alimenticias. No faltan suelos, agua ni clima. Esto implicará un suplemento de 25.000 millones de dólares
sobre la facturación del país. Se necesita erigir entre 200 y 250 plantas repartidas en las principales zonas de producción
(algunas por desarrollar) e intensificar la red existente de poliductos y puertos.
Impacto
El valor promedio de construcción de las plantas de producción e infraestructuras complementarias es de 1 dólar por galón
al año (0,25 dólares por litro al año). La inversión para producir 50.000 millones de litros por año resulta ser de 12.500
millones de dólares, de los cuales podemos deducir un 20% por existir parte de la infraestructura de acopio, almacenaje y
transporte, lo que representa una inversión de aproximadamente 500 millones de dólares anuales. ¿Imposible?
Los parámetros usados en los Estados Unidos -estudios de la USDA y de las ONG del sector- hablan de un empleo directo
e indirecto -agricultura, proceso, almacenaje y transporte- por cada 175.000 litros anuales de biocombustibles producidos.
Una simple división de 50.000 millones por 175.000 indica que 285.000personas estarán directa e indirectamente involucradas
en el subsistema biocombustible, con un costo salarial de 3.750 millones de dólares (correspondiente al 15% del valor de la
producción). Por otra parte, una facturación de 25.000 millones de dólares, de los cuales cerca del 85% provendrían de las
ventas al exterior, harán de las exportaciones de biocombustibles el primer rubro del comercio exterior argentino.
(*) El ingeniero Héctor C. E. Caretta es asesor en economías regionales
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